Hay cosas que no cambian.



Sí, sigo jugando a los Pokémon. En la Game Boy color, la auténtica, la de toda la vida, con la que se te inyectan los ojos en sangre si te pones de espaldas a la ventana.
Sigo aspirando el aroma de los libros. Y ya no me gusta. ¿Qué le ha pasado al papel?
Sigo oliéndome la piel y el pelo cada vez que me ducho, y de mi garganta surge siempre el mismo sonido.

Mmmmmmh...
Sigo escuchando la banda sonora de Harry Potter. Y sigo esperando la maldita carta de Hogwarts.
Sigo mirándome en los escaparates, lo admito.
Sigo cantando a voz en grito por casa. Incluso cuando no estoy sola. Incluso canciones que no me sé.
Sigo intentando adivinar el color de los ojos que me critican al otro lado del espejo.
Sigo hablando con las cosas que me dan miedo para hacerme amiga suya.
Sigo disfrutando de las tazas de colacao como si cada vez fuese la primera.
Sigo diciendo "vooooy!" aunque luego no vaya.
Sigo riéndome delante de todo el mundo y llorando a solas.
Sigo abrazando a mi madre, a veces.
Sigo cerrando los ojos de éxtasis en mitad de una canción.
Sigo dando saltitos al andar cuando estoy contenta, y hablando sin parar cuando sé que voy a conseguir algo.
Sigo mirando fijamente la pata de una mesa durante 10 minutos.
Sigo cuidando de que mis antiguos muñecos estén bien sentaditos y cómodos.
Sigo riéndome con las películas de Disney y llorando con la canción de las mañanitas.
Sigo mirando al cielo cada vez que salgo a la calle.
Sigo diciendo chorradas cada vez que me esfuerzo de verdad en hablar en serio.
Sigo leyendo una y otra vez los mismos cómics aunque me sepa de memoria con quien va a acabar la chica.
Sigo contando con los dedos y equivocándome en las divisiones.
Sigo diciendo "guay", "jolines", "mola" y "chachi pistachi".

Y sin embargo por ahí dicen que me hago mayor.

Hoy no me apetece escribir nada

Así que os dejo un regalito: un estupendo y breve unseen de Skins. De Cassie, por supuesto.
No os preocupéis, no dolerá mucho.

Estupideces varias



Sólo fue un segundo
en aquella sala llena de sillas de plástico
cubiertas de gente que boquea como peces,
lo que dura una mirada
el girar del iris entre las pestañas
el objetivo de la pupila disparando el flash.
Y la imagen quedó grabada en mi retina.
Estabas sentada, de espaldas a mí,
la frente inclinada sobre algo, creo
el pelo negro y por las orejas, como Amélie
-me gustaría tener el valor de cortármelo así-
y me imagino yo sola que tus labios
-pongamos de un rojo pálido, puede que con algo de gloss-
danzarían en silencio mientras repasabas
lo que quisiera que repasases con tu mirar francés.
De todas formas, yo solo te vi la nuca
delgada, grácil, de cisne, tan blanca como este papel
nunca pensé que me pudiese llegar a gustar tanto una nuca,
qué tonto.
Daban ganas de acariciarla, de olerla, de buscarle pecas,
de cubrirla de miel para que las moscas
-sí, ya estoy otra vez con las moscas, mis moscas-
se quedasen pegadas y también la admirasen de cerca
porque parecía cubierta de merengue
o esculpida en helado de limón.
Me invadió el deseo del artista
de plasmarla en algún lado,
de compartirla, de compararla con mil chorradas distintas
o simplemente de convertirme en vampiro
y ÑAM.

Entrevista con Hannah Murray


(Intento de traducción y adaptación de http://screenterrier.blogspot.com )

Supongo que debería empezar con Skins. ¿Cómo te involucraste inicialmente con el programa de televisión?

Ellos estaban haciendo audiciones abiertas en Bristol, donde yo vivía y donde la serie se desarrolla, y yo me enteré a través de un pequeño local de teatro. Recuerdo querer ir porque pensaba que sería una buena experiencia, aunque no creía que hubiese ninguna posibilidad de pasar a formar parte. Pero me encontré con Jane Ripley, la directora del casting, que dijo que les gustaría volver a verme y luego tuve dos audiciones más con los directores y productores. Me dieron el papel el día de mi decimoséptimo cumpleaños.

¿Qué crees que hizo que la serie fuese recibida con tanto éxito?

Creo que había una especie de vacío que debía llenarse de algo como Skins. En la televisión británica las series de adolescentes sólo tenían dramas americanos, así que creo que fue muy atractiva para el público británico porque estaba más cerca de lo que eran sus vidas, en lugar de algo como The OC, que se encuentra en un mundo muy diferente. También creo que tiene una gran mezcla de comedia y drama y que todos los personajes son muy reales y la serie te permite llegar a conocerlos muy bien.

¿Tuvisteis tú y el resto de actores algo que ver en la caracterización de los personajes?

Hasta cierto punto. Nosotros no participamos nunca personalmente en las reuniones de los guionistas de Londres, pero a veces venían a Bristol y estaban muy dispuestos a escuchar nuestras opiniones, en particular acerca de cómo nuestros personajes pudiesen reaccionar o sentirse sobre las cosas.

En cuanto a tu personaje Cassie, ¿cuál fue tu relación con ella, y cómo la ves como personaje?

Me siento muy protectora de ella en muchos aspectos. Creo que haber tenido una relación más estrecha con ella me hace tener diferentes ideas acerca de ella que el resto de la gente. Una gran diferencia es que nunca encontré divertida, yo la veía siempre triste donde otras personas veían momentos muy cómicos. También me molesta cuando la gente me la describe como boba, cuando yo creo que ella es increíblemente inteligente, que ve a través de un montón de otros personajes, como Tony, por ejemplo, y que el tipo de vértigo tras el que se oculta es en realidad un mecanismo de defensa. Y, aunque esto puede molestar a algunas personas, nunca creí en la relación entre ella y Sid y no creo que deban estar juntos. Creo que de sus sentimientos hacia él eran el resultado de afecto erróneo fruto de una baja autoestima.

Algo muy llamativo del personaje son sus similitudes con la Ofelia de Hamlet. ¿Crees que estaba basada en ella, o tienes algo que decir acerca de estas similitudes?

¿Son tan llamativas? Aparte del hecho de que las dos son un poco problemáticas... Estoy bastante segura de que Ofelia fue una influencia importante, aunque nadie me lo dijo personalmente. En realidad había una escena escena escrita para la segunda temporada, que no fue rodada al final, donde la idea era que Cassie se encontraba en la bañera con flores, para parecerse a la pintura de ahogamiento de Ofelia, así que supongo que algo de acercamiento sí había.

¿Qué te gusta leer en particular?

Mi novela favorita es Franny y Zooey de JD Salinger y me encanta todo lo relacionado con ella. Ulises de James Joyce realmente me encantó y estoy esperando la oportunidad de volver a leer pronto algo suyo. También hay un lugar enorme en mi corazón para la serie de Harry Potter que no creo que desaparezca. En general yo diría que prefiero leer novelas a la poesía, aunque soy un fan de ee cummings, Sylvia Plath, Emily Bronte y TS Eliot. Al final del curso en Cambridge estuvimos todo el rato estudiando a Shakespeare, lo que fue maravilloso. Me gustó mucho leer un montón de sus obras, aunque creo que leer teatro no suele ser ni la mitad de bueno que verlo.

¿Qué tipo de música te gusta?

Trato de escuchar de todo. Mis bandas favoritas probablemente son The Beatles, Nirvana, Regina Spektor, The Smiths, Tom Waits y The Velvet Underground. También me gusta mucho el punk de los años 70, el folk, los jerbos, Lethal Bizzle, Yeah Yeah Yeahs, Sleater Kinney, Rufus Wainwright,'s Child Destiny, Johnny Cash, el jazz 20s, principios de los Rolling Stones, Nina Simone y MIA

¿Cuál es tu filosofía de la vida? (Sí, sí, lo sé, ya estamos con las preguntas cursis.)

Una vez leí que Katharine Hepburn dijo que las cosas importantes en la vida son trabajar duro y amar a alguien, lo que creo que es bastante agradable. También creo que es muy importante tratar de no tener ideas preconcebidas y juzgar a las personas por sus méritos individuales.

¿Te consideras feliz? ¿Qué te hace feliz o cómo defines la felicidad?

Vale, esa es una gran pregunta. Yo creo que en este momento estoy muy contenta la mayor parte del tiempo. Me parece que soy más feliz cuando estoy ocupada y productiva, cuando siento que estoy sacando el máximo partido a mi tiempo.


(Perdonadme si se me ha escapado alguna burrada, he intentado hacerlo lo mejor que he podido.)

Expresión Artística Máxima...

...en 5 minutos de clase de Lengua.

Zq Zqq q
Bra lali
Bralilali
Ouchitaku

fch fch fch
Bam Bomfa
Nacali
Nacalo
Austrolapiteco

Aus Aus ta
Me Ne Ma
Ach
Acho
Alamama
Nain Nain
Pra tch tía
Fa Fa la
Fululu
yagagafa

·Por Pablo Smilecore.


Y sin drogas, jódete, Vicente Huidobro.

Dance Little Liar



I
heard the truth was built to bend
a mechanism to suspend the guilt
is what you are requiring still

You've got to dance little liar



Cosas que sé

  • Que voy a suspender el próximo examen de matemáticas (naturalmente). Y lo peor es que se basa en dibujar rayitas y parábolas en un par de líneas perpendiculares.
  • Que necesito 20 asquerosos euros para unos cascos que luego no sé si me pondré y no consigo ahorrarlos ni a tiros.
  • Que me meto en mi propio blog expresamente para escuchar la música que he subido xDDD patético.
  • Que cuando sea mayor pienso gastarme el doble en ropa que en comida. No sé si en la práctica será una gran idea o un suicidio.
  • Que ya voy con prisa y para variar, me da absolutamente igual.
  • Que me voy a casar con mi plancha de pelo. O, en su defecto, con el secador (es satin pro, osea).
  • Que debería dejar de escuchar de una vez por todas Crying Lightning.
  • Que debería escribir más.
  • Que debería estudiar más.
  • Que debería ensayar más hip hop.
  • Que debería dormir más.
  • Que mi habitación ahora mismo parece una trinchera de la 1ª Guerra Mundial. Me da miedo abrir el armario.
  • Que tengo que irme corriendo.

Moscas



Esta mañana, al pesarme después de la ducha, me he dado cuenta de que mi cuerpo está repleto de moscas por dentro. Por eso a veces siento como que floto. Y es más, me parece que están convencidas de que eres tú el que les das de comer.
En resumen: no soy yo siempre la que te busca.

Máscaras y otras idioteces


Me hallaba escondida entre la danza vertiginosa de tupidos velos, estúpidas máscaras y estupefacientes baratos para no mirarse al espejo, no ver sus ojos, sus verdaderos ojos, sus imperfecciones, el pus oculto tras una gruesa capa de barniz. Y aquella danza era una pantomima, aunque sólo yo podía verlo, al andar por las calles, al esquivar contenedores repletos de libros de texto y niños borrachos. "¡Esta es la nueva generación!" "¡Viva nuestra generación!"
Cada pocos años las fábricas de adolescentes producen plástico nuevo, y ahora parece que el plástico sea más natural que la carne. Se esconden recelosos tras sus máscaras y desde ahí construyen un mundo entero, oye, de plástico perfumado pero increíblemente atractivo. Y poco a poco sus pensamientos se alejan más y más hasta que del cuerpo sólo queda la máscara, tras su boca sonriendo un oscuro vacío. Sólo se la quitan a solas, antes de dormir, para mirarse durante un segundo al espejo y luego darle la espalda aterrados. Porque puede que debajo de la máscara ya no haya nada.
Pero yo me callo, que a fin de cuentas todos somos iguales y todos acabamos danzando al mismo son.

Niña entre azucenas.



Hoy me quedo en casa, escondida debajo de la funda nórdica por lo mismo de siempre. A mi cuerpo le da igual que ya sea lunes. Al dormirme por segunda o tercera vez he soñado que alguien me obligaba a representar una obra de teatro cuyo libreto nadie conocía, y cada vez que lo preguntaba me contaban algo distinto. Además, la Audrey Hepburn que tengo en un póster al lado de la cama me pedía que me casase con ella, y juraría que incluso le he respondido entre sueños que lo sentía mucho pero que ya tenía a... y he levantado la mano para acariciar el papel, aunque sólo he rozado la pared.

En fin, os dejo con un relato de Alejandra Pizarnik (¡sí, Clone, resulta que mi madre lo tenía en casa! ^^). Si lo entendéis os habéis ganado un sugus de piña. Yo probablemente me vuelva a dormir ahora. Me lo merezco, después de leerme entero Luces de Bohemia y terminar los apuntes de la Primera Guerra Mundial.


"Obscenidad en algunos pequeños instantes del día compartido, no de la noche que es sólo mía. Algo tan modesto como una mano abrió mi ardiente memoria. Un gesto tenue al doblar los dedos cuando cerró la mano en forma de azucena. El execrado color de la azucena subió a mi cerebro con todo el peso fatal de su triste y delicado perfume. Instada por la visión de esa mano recogida en sí misma con dedos como cinco falos, hablé de la doble memoria. Evoqué las azucenas detrás de las cuales una vez me escondí, minúscula salvaje, para comer hormigas y cazar moscas de colores. El gesto de la mano dio una significación procaz a la figurita del memorial, la escondida entre azucenas. Comencé a asfixiarme entre paredes viscosas (y sólo debo escribir desde adentro de esas paredes). Tan ofensiva apareció la imagen de mi niñez que me hubiera retorcido el cuello como a un cisne, yo sola a mí sola. (Y luchas por abrir tu expresión, por liberarte de las paredes.)"

Hay quien dice




que el maquillaje es para disfrazarse.

Yo pienso lo contrario.

Hell is round the corner




I stand firm for our soil [a source]
lick a rock on foil [nigga I'll come forth]
Say reduce me, seduce me, [they juice me, seduce me]
Dress me up in Stssy.
Hell is round the corner where I shelter.
Ism's and schisms, we're living helter skelter [been livin' on a study]
If you believe and [or] deceive common sense says shouldn't receive
Let me take you down the corridors of my life.

And when you walk, do you walk to your preference?

Cinco líneas en cinco minutos (taller de escritura creativa I)




1. Autobiografía


Mi padre me llamó Celia porque, según él, al subirse a lo alto de un monte y gritar nombres, fue el que mejor sonaba. Desgraciadamente nací aquí y como soy bajita por ahora no me dejan volar a otros lugares. Cada día en el espejo veo a una persona distinta y cuando le pregunto quién es se encoge de hombros.

2. Mi casa

Cuando entro, siempre me recuerda a una cáscara de huevo rota.
A veces saludo, a veces no. Otras veces ellos me saludan a mí, refugiados en su propia cáscara. Sin zapatillas las pisadas no hacen ruido. El parqué sopla bocanadas de calor mientras yo me hundo entre las sábanas, por fin, envuelta en tu olor, mi verdadero hogar.

3. "Mi hermano tiene la costumbre de pelar las naranjas con las manos."

Mi hermano tiene la costumbre de pelar las naranjas con las manos. Primero coge delicadamente a su víctima del frutero, con la sonrisa de Jack el Destripador. La toquitea, la olfatea, se la pasa de una mano a otra, la lanza al aire, hace malabares. Cuando ya la ha calibrado lo suficiente, hunde sus esculpidas uñas en la piel, araña sin piedad, las muñecas chorreando zumo dulce. A mí me produce una sensación muy extraña: por un lado me chirrían los dientes y no puedo ni verlo, por otra parte me entran unas ganas irrefrenarles de hincarle el diente.

4. Una palabra...

corta. - sol
l a r g a - metamorfosis
suave - dulce
oscura - umbral
roja - mansión
azul - sonrisa
dulce - pastel
salada - mar
amiga - abrazo
triste - soledad
fea - protozoo
preferida- endulzar

5. "Cuando..."

Cuando se hizo medianoche, me subí al primer autobús que vino. Dejé que me llevase a donde fuera, mientras retorcía los auriculares del Ipod entre las uñas mordidas. Al salir, parecía que todas las luces de la ciudad se hubiesen apagado de repente. Acabé corriendo junto a un completo desconocido, que me sostenía el paraguas con la promesa de llevarme a casa.

Norwegian Wood

(Me acabo de dar cuenta de que la bailaba de pequeña, sola, en el salón.)

Hoy, para variar, a las siete de la tarde estoy de buen humor. ADV (Es coña xD)

Me preparo el té, relegando por un momento los libros de texto que me acechan desde la mochila a la parte más diminuta y microscópica de un rincón enanísimo del cerebro, atrás del todo, junto a los nervios oculares. Dejo que la luz grisácea que inunda la cocina se apague lentamente sobre la mesa de madera cálida. Me arrulla el vapor azucarado de la taza que me sonríe junto a este papel, inmensa sonrisa impersonal llena de delicioso líquido marrón. Te llamo por sexta vez al móvil, haciendo malabares con la cobertura.
Devoro dos kiwis con parsimonia mientras leo a Murakami.

"-Me gustas.
-¿Cuánto?
-Me gustas como un oso en primavera.
-¿"Un oso en primavera"? ¿Qué es esto? ¡"Un oso en primavera"!
-Imagina que paseas sola por un prado y se te acerca un osito con la piel aterciopelada y unos ojazos. De pronto el osito te dice: "¡Buenos días, señorita! ¿Quiere usted rodar conmigo?" Entonces tú y el osito os pasáis el día entero rodando abrazados por una ladera sembrada de tréboles. Es bonito, ¿no?
-Muy bonito.
-Pues a mí me gustas tanto como eso."

Era una droga.





She makes dirty words sound pretty.

Sola



Sola, se recorrió con las manos
buscando calor en su cuerpo
su soledad, el alma tan lejos,
una bala perdida en el corazón.

Tarde, y la luz por la ventana
filtrándose, chorro caliente y dorado,
aroma del sol que muere, marea
eléctrica que le arrancó un suspiro.

Cuántos días pasan desperdiciados,
un agujero tras otro, hojas secas,
de viento, crueles, soplos heladores,
es tiempo inútil que rompe con las uñas.

Ella deseaba volar más allá,
más allá de su piel, pelo, ojos, boca
más allá de la luz amarillenta,
lágrima rota,
náuseas de tierra firme.
Ansia de aire es poco.

sí, soy yo. Iros acostumbrando.

Saturday Night




Es sólo eso, un bailoteo de luces sobre nuestras cabezas. Es simplemente una respiración acompasada, más de cincuenta manos chocando a la vez, la sonrisa compartida al seguir una frase con los labios, el humo de la calada que asciende por encima de los peinados, de los vasos, hacia el techo en el que alguien tuvo la idea de pintar un cielo al atardecer. Sólo son dos chicas con cuello de niñas bailando en primera fila, con lazos en las coletas y ojos emborronados de eyeliner tras unas gafas de pasta. Sólo es un olor adolescente, ganas de demostrar que están ahí y que están vivos.
Que el mundo es nuestro, y le damos forma con una púa de plástico.


·Foto por Pauw Rollercoaster.

Esto es para ti.

weird night

...and how you like to aggravate the ice-cream man on rainy afternoons.



Era tarde. Muy tarde. Tardísimo. Tan tarde que cogí el primer autobús para volver a casa, el C1 en vez del 23, creyendo que me dejaría lo suficientemente cerca como para volver sola. La ciudad apestaba a humo mojado, y tras la ventanilla del autobús no se veía un alma. Sentado a mi izquierda, un hombre jugueteaba con un llavero que tenía la imagen de Jesucristo en colores mates. Al fondo había dos heavies borrachos y sin rumbo aparente con una botella de Ámbar de litro y medio en la mano. Intenté buscar con la mirada alguna persona que me recordase al sol o a la mañana porque eso siempre me tranquiliza, pero de nuevo la noche cambia a la gente y a la ciudad entera, y cada persona que veía me parecía más fuera de lugar. Con los cascos puestos, intentaba conservar la calma en cada parada diciéndome a mí misma que en cuanto reconociese alguna calle me bajaría. Al final el autobús llegó a la última parada y se apagaron las luces. Odio cuando pasa eso, cuando te obligan a bajar del autobús al final del recorrido, es como si me echasen a la calle de una patada en el culo. Además, el tío que tenía enfrente llevaba todo el viaje mirándome raro. Esperé unos pocos minutos en la acera donde había bajado hasta que se alejó, y después me comencé a plantear dónde estaba.
No tenía ni idea.

Según el autobús tenía que estar en una calle conocida, pero no me sonaba ni una sola tienda, ni sabía hacia qué dirección andar. Me daba la impresión de que la ciudad se me comería si me quedaba quieta en el sitio, pero tenía miedo de moverme y equivocarme de dirección. Y ya llegaba tarde. Muy tarde. Tardísimo. Así que antes de que cundiese el pánico decidí coger cualquier dirección y preguntar a la primera persona que viese que no diese mucho mal rollo. A los heavies los descarté de primeras porque me pareció que estaban igual que yo pero con más índice de alcohol en sangre.
Así que comencé a andar. Al llegar a un cruce, ya un poco desesperada, vi a mi derecha a un tío con cazadora vaquera, pelo corto, ojos pequeños y oscuros, veintitantos, cara de buena persona. Ahora o nunca.
-Oye, perdona, ¿sabes cómo se va a Torrero?
-¿Torrero? Pero eso está muy lejos.
-Ya lo sé. ¿Y a Sagasta? No sé si estoy yendo en la dirección correcta.
-A Sagasta...
-No sé, a alguna calle conocida, ¿a dónde lleva esto?
-Mira, yo tengo que ir al Corte Inglés, así que voy hacia el centro.
-Ah, entonces sales a Sagasta, creo. Pues me viene genial, ¿puedo ir contigo?

Comenzó a diluviar de nuevo mientras caminábamos y nos tuvimos que refugiar bajo mi paraguas, y cuando comenzó a ser tan fuerte que no se veían los edificios del otro lado de la calle nos metimos un rato bajo una parada. Parecíamos los únicos supervivientes de una enorme plaga o algo así. Me habló de su trabajo y de sus amigos, de lo que iba a hacer esa noche, y yo le escuché mientras sonreía y asentía, como si nos hubiesen presentado hacía un rato.
-Eres joven, vas sola, algo arreglada... si esto fuese una lotería tendrías todos los boletos.
-Lo sé, parece que llevo un rótulo luminoso pegado en la frente.

Recorrimos lo menos 40 minutos bajo la lluvia aquella calle enorme y desierta, poco a poco iba reconociendo lugares y tiendas, aunque difuminados por la tormenta como una acuarela o un sueño. Y llegamos a Sagasta, donde nos separamos con una sonrisa.
-Lo siento, me tengo que llevar el paraguas.
Volví corriendo a casa, pisando todos los charcos con las botas nuevas. Pero no me importaba porque ya era tarde, muy tarde, tardísimo.
Gracias, comoquiera que te llames. Probablemente salvaste algo más que la noche. La próxima vez te invitaré a un whisky ontherocks.