J'y suis jamais allée.


23/II/o10


Mírate. Pareces una marioneta rota, desgastada y olvidada. Eres una luz brillando dentro de un caparazón sin rendijas. Te agobias frente al espejo, avergonzada de que la gente vea día tras día tu agujero negro, tu desintegración. Tus hilos. Pocas personas quieren ver dentro de ti, pocas se atreven a romper el envoltorio manchado de defectos que te protege. ¿Para qué? Es más fácil fijarse sólo en lo negativo, aceptémoslo. Algo es bueno para ti precisamente porque es malo para otro. Con sinceridad, necesitamos la superioridad para sentirnos personas.

5 Responses so far.

  1. gato says:

    Me parece que este texto tiene más de confesión intimista que de intencionalidad literaria (¿Qué pasaría un veintitrés de febrero de 2010?). Pero no por ello deja de ser interesante.
    Hay muchos caparazones, cubiertos de grietas, por las que, cuando miras, sólo atisbas oscuridad. En eso el personaje de tu escrito sale ganando. Con sinceridad: necesitamos entendernos como personas para sentirnos personas.

  2. Mierda, parece que estés narrando mi vida en estos momentos. Desde luego, aún conservo la positividad. :)

  3. Pensaba llevarte la contraria. Veo que no es necesario. Y en cualquier caso: menos pintura.

  4. Clá says:

    Somos marionetas de la sociedad y tenemos la necesidad de sentirnos superiores para no decaer. muaks

  5. las máscaras, los caparazones son necesarios a veces.

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