Enamorada de Lolita.

"Poeta à mes heures, compuse un madrigal al negro humo de sus pestañas, al pálido gris de sus ojos vacíos, a las cinco pecas asimétricas de su nariz respingona, al vello rubio de sus piernas tostadas; pero lo rompí y ahora no puedo recordarlo. Sólo puedo describir los rasgos de Lo en términos más triviales: puedo decir que tiene el pelo castaño, los labios rojos como un caramelo rojo lamido, el superior ligeramente hinchado. ¡Oh, si fuera yo una escritora que pudiera hacerla posar bajo la luz desnuda! Pero soy el flaco Humbert Humbert, huesudo y de pelo en pecho, con espesas cejas negras, acento curioso y un oscuro pozo de monstruos que se pudren tras una sonrisa de muchacho. Tampoco ella es la niña frágil de una novela femenina. Lo que me enloquece es la natrualeza ambigua de esta nínfula: esa mezcla que percibo en mi Lolita de tierna y soñadora puerilidad, con la especie de vulgaridad descarada que emana de las chatas caras bonitas en anuncios y revistas, el confuso rosado de las criadas adolescentes del viejo mundo con su olor a sudor y margaritas estrujadas. Y todo ello mezclado, nuevamente, con la inmaculada, exquisita ternura que rezuma del almizcle y el barro, de la mugre y la muerte, oh Dios, oh Dios. Y lo más singular es que ella, esta Lolita, mi Lolita, ha individualizado mi antiguo deseo, de modo que por encima de todo está... Lolita."



Lolita, Vladimir Nabokov.

















Aunque últimamente no tengo mucho tiempo, he secuestrado a Lolita de la biblioteca y me retuerzo de placer (típica frase de Humbert Humbert, que es el sinónimo de lo retorcido -o como dirían mis apuntes de Historia del Arte, lo helicoidallll-) entre sus páginas envenenadas, y, lo confieso, poco a poco me voy enamorando cada vez más de ella.

One Response so far.

  1. gato says:

    Muchos —no me atrevo a decir todos— tenemos un cierto sentimiento pasional dentro que, según Nabokov, aprendimos que se llama Lolita. Por tanto no es difícil amarla.
    Beso

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¡Muchísimas gracias!