No me hagan ustedes mucho caso.

Empezó con Big Bang Theory. Estoy enganchada a esta serie y les tengo un cariño inmenso a mis pequeños monstruitos cibernéticos, pero de escuchar la palabra friki siempre acompañada de una mueca de asco en el labio superior o de una mirada de extrañeza (porque nadie concebía que te lo dijeses a ti mismo), ahora enciendo la tele y veo un anuncio de la TNT de al menos dos minutos de un rap malísimo que anuncia que el frikismo se expande como quien anuncia que se reparten helados gratis por la calle, y ¡ale hop!, de repente lo geek es sexy y se ensalza a todos aquellos chicos (y chicas) que hasta entonces leían en la sombra o escondían la cara detrás de una Gameboy, admirando el brillo de los que hablaban a gritos y no conocían más mundos que el de delante de sus propias narices. Y entonces, cuando dan ganas de gritar "¡Yo era friki antes de que ser friki fuese guay!", te dicen "Oh, qué bien, qué alternativo eres, ponte con los demás" y te sellan un triángulo en la frente y te colocan en una fila larguísima de pitillos apretados. 

Vamos a ver, no se me lancen a la garganta, que intento no generalizar. O precisamente al revés, intento hablar de lo dantesco que es que lo no general se haya generalizado. De las poses, vaya. De todas aquellas personas que cuando pasen los años y se detengan para mirar por encima del hombro sonreirán con vergüenza y dirán "madre mía, qué moda se llevaba entonces", y las personas a las que esta "moda" nos dice algo, nos sentimos identificados con ella porque era lo que llevábamos buscando, y ver camisetas de Florence + The Machine en el Pull&Bear nos atrae y nos repele a partes iguales. Repele, asusta, porque ahora mismo aquellos que quieren ser diferentes no tienen que ser diferentes para llegar a serlo. Porque si eres underground realmente eres mainstream y si eres mainstream eres gilipollas. 

Personalmente, aunque suspiro por las gafas de pasta y los pantalones de tiro alto y Russian Red y los vestidos de Zooey Deschanel, creo que lo hago por una convicción más bien personal, por un amor cuasi puro, el mismo que siento hacia mis videojuegos y mis cómics. 

He llegado a la conclusión de que en este momento, al igual que en cualquier otro, lo importante cuando te pilla la corriente es seguir nadando, aprovechar las olas que más te gusten y recordar que tú eres tú, y que ante todo viajas desnudo.


5 Responses so far.

  1. Ha sido la generalización de las redes sociales y por ende de Internete las que han hecho del frikismo una moda más. A mí también me jode infinito.

    Un saludo.

  2. Mandarina says:

    Idem. A mi me gustaba ser como Zooey Deschanel mucho antes de saber que existía, salía con un friki cuando todos les miraban mal y en general lo pasaba mal porque no era como el munod y nadie lo entendía...y ahora parece que llevo la ropa de Zara xD porque no es que sea todo igual sino que hay de todo en todos sitios. No mola.

  3. Lola says:

    Para no repetir lo mismo que te digo siempre lo dejaré en que eres odiosa.

  4. Lola says:

    Bueno y que, me gusta mucho tu nuevo pelo. Y ya paro.

  5. Blackrose says:

    Gracias por pasarte por mi blog y, sobre todo, por las palabras :)

    Ayer cuando leí esta entrada estuve a punto de dejarte un comentario y luego no me terminé de decidir. Finalmente, hoy ver el tuyo en el mío me ha dado el empujoncito que me faltaba.

    Después de darle mil vueltas, lo único que tengo claro es que, a día de hoy, para ser indie (lo que significó en la forma primigenia y no lo que es ahora), hay que dejar de intentar mostrarlo y guardárselo para uno mismo porque sino acabas viendo a Jim Morrison en Zara, igual que a Bowie o a Queen en Pimkie. Sinceramente, no me gusta que lo que a mí me diferencia del resto sea aparentemente lo que nos iguale a una generación porque... ¿cuántas de las chicas que llevan una camiseta de los Ramones sabrían decirte el título de más de 2 canciones?

    Indie-gnada.

    ¡Ah! Y un beso y un abrazo, que tú no tienes la culpa ;)

Leave a Reply

¡Muchísimas gracias!