Las estatuas sin ojos de los libros de texto.

Es verdad que el tiempo pasa, y por donde pasa va borrando los sentimientos como quien se toma un café por la mañana para digerir un mal sueño. Tengo demasiados libros de texto amontonados encima de la mesa y a mi alrededor, y eso hace que se me vaya la cabeza por momentos lo más lejos posible de todas esas palabras que hacen equilibrios sobre finas rayas negras como saltimbanquis, que se me balancean de un ojo a otro y se ponen a cantar de lo aburridas que están. 

Así que leyendo en el libro de Historia de España una biografía sobre Isabel la Católica, me he subido otra vez sin querer a las nubes y me he dedicado a preguntarme qué había sentido en realidad esa mujer, qué secretos se esconden tras esas líneas tan rígidas y cerradas por puntos. Qué ansiedad habría experimentado durante la guerra civil contra Juana la Beltraneja, ¿se habría encerrado en su alcoba para llorar de estrés? ¿Habría disfrutado alguna vez como una mujer (la corona olvidada sobre la mesilla) haciendo el amor con Fernando? Me pregunto qué pensó después de expulsar a todos los musulmanes. ¿No sintió una manchita, un chirrido, dentro del pecho? ¿No se arrepintió alguna vez de haber dejado suelta a la bestia inquisitorial? 

Pero el tiempo pasa y en los libros de texto las personas que antes eran de carne y hueso se vuelven lejanas, polvorientas estatuas de mármol sin ojos, un conjunto de frases regias y escuetas, llenas de fechas y lugares, que lo cuentan todo sin contar nada.

3 Responses so far.

  1. Eduardo says:

    Ojalá estudiar me resultara tan fácil como ti XD

  2. Anónimo says:

    I really appreciate this post. I?

  3. Anónimo says:

    Happen to be trying to find this and learned much more than anticipated in this article. Thanks.

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¡Muchísimas gracias!