There's a drumming noise inside my head.



No es porque hoy sea el día oficial del Jazz, pero tengo un ritmo por todo el cuerpo. Aún no lo he identificado del todo pero juraría que es el que hace que las nubes pasen como a botes y se vayan y vuelvan y llueva y yo de vueltas en el sofá retorciéndome de risa bajo el foco de luz blanca de la lámpara o salga a mojarme refunfuñando como una viejecita, preocupada por las puntas de mis botas que ya están manchadas de forma irreversible por la humedad. Me parece que es el que hacía que siguiese bailando sola por el pasillo cuando acababa la clase de baile y el que ahora hace que me contonee sentada escuchando a Florence mientras intento concentrarme en el siguiente examen. El mismo que me hace desear cantar a gritos en el borde de un precipicio, abrir los brazos en un grito agudo que me lleve hasta el cielo, que desde la ventanilla cuajada de gotas de lluvia del bus se ve como una fina capa de vidrio que Aristóteles o algún otro filósofo decía que envolvía el mundo convirtiéndolo en una inmensa bola de cristal. Agitada por un rimo más grande que el de todos los corazones palpitando juntos, que a veces viene y me sacude. Y entonces llueve.




2 Responses so far.

  1. Y deja que llueva, a mí me inspira.

    Un beso.

  2. Me encanta la canción, es imposible no ponerse a bailar como tonta. Baila por los pasillos, que no hace daño a nadie ;)
    ¡Saludos!

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¡Muchísimas gracias!