Qué puedo decir


que no te haya dicho ya.
Prefería no caer en la tradición pijita de "voy a dedicarte una entrada porque mola anunciar que ya llevamos medio año", pero lamentablemente ya lo he hecho. Así que seré breve.
Has hecho que me descubriese a mí misma en todos los sentidos, y eso es más de lo que creía que podía llegar a pedirte nunca. Ya te lo he dicho hoy mientras nos tomábamos otro yogur en la terraza (qué buen airecito hay estos días al atardecer, ¿eh?), aún recuerdo exactamente el gloss que llevaba la primera vez que te vi, tan majoso y tan larguilucho con tu palestino morado mientras yo perseguía a una amiga a la salida de aquél bar por... bueno, no me acuerdo por qué, probablemente porque estaba borracha, pero eso no viene al caso. Ni tú me hablaste ni yo te hablé (sinceramente, qué pavos somos), pero sucedió lo inevitable. Me gusta pensar que pasara lo que pasase te acabarías fijando en mí tarde o temprano. Aunque luego no sea así, pero déjame a mí sola con mis ilusiones que al fin y al cabo son de lo que me alimento, además del té y las galletas. La verdad es que no hemos pasado ningún mal rato y no veo ninguna nube negra en el horizonte; podemos navegar tranquilos. Y no salir de los camarotes, si queremos.
Qué puedo decir que no te haya dicho ya.
Ya sabes que te quiero. Y que me encanta retenerte los viernes por la noche.

3 Responses so far.

  1. Rotsen says:

    Of course I have ^^
    A mí también me encanta que me retengas :p

  2. Según las anotaciones que le hacía a Nés en el libro de biología lleváis más de seis meses... (que te cuente él si no lo ha hecho ya) ^^
    Me encantáis, más tú que Nés, pero bueno... jajajaja. Enhorabuena, cañajillos!!

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