Y la luz que se vaya.


Hoy, con un poco de suerte, he hecho el último examen de matemáticas de mi vida. Y lo que es más, a no ser que me surja alguno de la nada (que conociéndome, puede caer), he terminado, qué digo, he aniquilado los exámenes de 4º. Ahora mismo tendría que estar balanceándome en la hamaca de mi paraíso personal con una pierna fuera, pero lo cierto es que acabo de volver de clase de baile y el cuerpo me está gritando cosas que no pienso reproducir aquí porque Paula y yo hemos llegado a la conclusión esta tarde de que las palabrotas no les sientan bien a las chicas bajitas. En pocas palabras, el cerebro me rebota contra el cráneo al andar, tengo las lentillas secas y agujetas por todas partes, me entra limonada por la nariz cuando respiro y siento como si me hubiese tragado un gorrión y me estuviese picoteando la garganta desde dentro. Lógicamente con eso no se puede hacer mucho, así que me he contentado con abrir la boca y asentir cuando me han dicho que tengo un ganglio inflamado. Bueh, pues vale.
Son las fiestas del barrio. Como soy forastera la verdad es que no las conozco demasiado, y de todas formas nunca he sido muy fiefhtera, así que me la sudan soberanamente. Digooo, que no me importan, (¡que no puedo decir palabrotas!). Lo sé porque la pobre Saria está todo el día detrás de mis piernas o debajo de alguna mesa por los petardos. Qué animal, tan chulita para algunas cosas y tan cobardica para el resto.

El verano ya está aquí. Se acerca el sol perenne, el olor a mascarilla y a aloe vera y el pasar todos los días por delante del mismo escaparate pensando "eso es para mí". Cada vez está más cerca eso de quitarse la camiseta por encima de la cabeza, sacudirse el pelo, comprobar que el bikini está bien puesto, comprobar que nadie ha visto cómo compruebas que el bikini está bien puesto, hacer un amago de ir corriendo hacia el borde de la piscina, detenerte otra vez para subirte la tela de la cintura o bajarte la de las ingles para luego tirarte de cabeza y notar como, finalmente, inevitablemente, se te descoloca por completo la parte de arriba del bikini y casualmente tenía que haber un crío con unas gafas de bucear en ese mismo instante al que despojas de su inocencia, si es que no se te habían adelantado ya. Encantos veraniegos del día a día.

Bah, pero tengo ganas de que llegue.
Además, si no hay ningún contratiempo, huiré lejos
muy lejos.


La foto no es mía, obviamente. Es de una tal monislawa, aquí os dejo el link a su cuenta en deviantart: http://monislawa.deviantart.com/gallery/#_featured
Recomiendo ojear sus fotos, son genialosas, como comerse un bol de fresas con nata casera.

One Response so far.

  1. Julia says:

    Mola que hayas acabado, que pronto! y seguro que has salido genial! pues ala! ya te puedes poner a disfrutar de tooooodo el veranaco que te queda
    yo tengo selectividad la semana que viene y luego me tengo que preparar la prueba de acceso al conservatorio superior asique hasta primeros de julio no acabo, pero bueeeee, es solo este año =)
    me alegro de que te vaya bien! un besazoo!

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¡Muchísimas gracias!